Cómo nació Universo Luminion y cómo empecé a escribir (2ª parte)

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Hoy os traigo la segunda entrega sobre cómo nació Universo Luminion. El otro día os dije que, aunque entonces no lo sabía, leer la Trilogía Cósmica de C.S. Lewis fue muy importante para mí, porque me encantó la frescura de su contenido y su originalidad, pese a estar escrita en los años treinta del siglo pasado, y sería una fuente de inspiración.

Pues poco después de leerme esta trilogía me leí otras dos novelas (esta vez sí de ciencia ficción de la buena), también escritas muchas décadas antes y que también me marcaron mucho, además de que una de ellas sí fue la chispa que encendió la llama de escribir. Se trata de Un Mundo Feliz y 1984, dos Señoras Distopías. Aunque son archiconocidas, vamos a hablar un poco de ellas, desde mi punto de vista.

De entrada, deciros que de estas novelas conocía algo (poco), ya que forman parte de la “cultura general”. Por eso, cuando vi en una librería que empezaban a vender una nueva colección de novelas clásicas de ciencia-ficción, y vi los precios (ridículos), no dudé en comprarme las entregas que ya habían salido a la venta, que eran precisamente estos libros.

Un Mundo Feliz, de Adolf Huxley

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En esta novela se nos muestra un mundo distópico, pese a que paradójicamente parece “feliz”, en el que lo primero que nos llama la atención es que los hijos no se desarrollan en el útero de sus madres, sino que se hace todo en probetas, desde el día de la fecundación hasta el día del “parto”. Así, antes incluso de nacer, en la etapa de embrión, los niños ya tienen asignado qué van a ser en la vida, por lo que no hay posibilidad de elección.

Este posible futuro está tecnológicamente muy avanzado, la gente vive bien, feliz, y la sociedad se basa en tres pilares: el consumismo, el sexo libre e indiscriminado y la droga (¿os suena esto?).

Bien, en cuanto al segundo punto, el sexo, este está completamente separado del amor, de tal manera que no existe el amor conyugal, por lo que tampoco existen familias, ni relación padre-hijo. Eso, unido al consumismo, hace que la gente piense solo en obtener placer y la gran mayoría sean personas superficiales y despreocupadas.

El soma es una droga legal que todo el mundo toma en mayor o menor medida, ya que ayuda a olvidar problemas y te hace sentirte a gusto.

Entones, como os decía, está mezcla de droga-sexo-consumismo, la base de la sociedad, hace que haya muy poca gente que se cuestione el por qué de las cosas y el ser humano no tiene ninguna trascendencia ni hay ningún tipo de Dios o deidad, sino que el “carpe diem” es el que dirige las voluntades de las personas. Es un Salvaje, es decir, un humano nacido y criado fuera de esta sociedad, el que realmente será el más crítico con esta sociedad, ya que será incapaz de adaptarse a ella.

Esta novela me marcó mucho, en primer lugar porque me sorprendió (y asustó) lo mucho que la sociedad en la que vivimos cada vez se parece más a aquella, pero lo fundamental fue que, por primera vez, se me ocurrió cambiarle el final a una novela. Hasta ahora, o me gustaban los finales de las novelas o no, pero nunca se me había ocurrido cambiarlos.

¿En qué lo habría cambiado? En que, a mí modo de ver, no solo el Salvaje o los más inteligentes de entre todos los ciudadanos se sentirían en algún momento frustrados o insatisfechos, sino que en algún momento de la vida les pasaría a todos.

Esto por supuesto es lo que yo pienso, pero es fruto de la experiencia, tanto por la gente que por una serie de circunstancias he conocido como por el, digamos “recorrido vital” que llevo en estos 38 años de vida, y mi teoría es esta: cuando la gente vive de una forma superficial, solo pensando en disfrutar y en pasarlo bien, en cuanto aparece el sufrimiento (que siempre llega) todo su mundo se viene abajo. No tiene por qué ser algo gordo, puede ser solo que una mujer te rechace, o que en el mundo laboral no llegues a lo que querías ser, o cosas más serias como una enfermedad o la muerte de un ser cercano. La persona que ha vivido siempre para sí misma y para disfrutar en este momento crucial de la vida se da cuenta de que no tiene respuesta para este sufrimiento. Y esto se traduce en frustración, depresión y, en última instancia, suicidio, porque este tipo de personas no están preparadas para sufrir, y entonces es cuando vienen las preguntas del tipo ¿para qué vivo? ¿qué sentido tiene mi vida? ¿por qué sufro? Y esto os lo cuento, como os decía, además de por experiencia propia, por casos que he conocido de personas, algunas de las cuales ya no están entre nosotros.

Por eso, si escarbáis un poco, veréis que el número de suicidios crece y crece en la sociedad desarrollada, cuando se supone que lo tenemos todo. ¿Por qué? Ahí está el quid de la cuestión.

Pues esto es lo que precisamente eché en falta en esta novela, y esta situación es la que intenté plasmar en La Esperanza de Luminion, la segunda entrega de Universo Luminion, por eso en ella uno de los protagonistas es Briser de Lance, un individuo que solo piensa en sí mismo (bueno, igual que sus conciudadanos), pero que además tiene un ego muy subido. Se dará de narices con la realidad al perder a su hermano asignado (por su culpa) y su mundo se derrumbará como un castillo de naipes. Describir el estado interior de este personaje, que será uno de los pilares de la saga Luminion fue fácil: solo tuve que regresar al pasado y recordar cómo me sentía yo entre mis 23 y mis 25 años, con algunos pequeños matices.

1984, de George Orwell

1984_optOtra pedazo de distopía, completamente diferente a la anterior, y yo diría que complementaria. En esta no se vive tan bien como en El Mundo Feliz, sino que una gran guerra librada a nivel mundial tiene absorbida a toda la sociedad, de tal manera que muchos recursos se van a costear la guerra, por lo que hay carencias.

Además, tenemos al famoso Gran Hermano, ese sistema de vigilancia que está en todas partes, vigilando el comportamiento de sus ciudadanos para que sea el adecuado.

Sin alargarme mucho, lo que más me impactó de esta novela es el Departamento de la Verdad, un departamento que lo que hace es ir reescribiendo la historia para que se adapte a lo que interesa en la situación actual, y la gente cree ciegamente en lo que enseñan, ya que, por supuesto, el Estado es el que lo dirige todo por lo que, si bien hay familias, muchas son “para darle hijos al estado”. Esta también me puso los pelos de punta, y más que me los pondría ahora, que se está poniendo de moda, cada vez más, que el Estado es el que nos dice qué debemos enseñar o no a nuestros hijos e incluso él es el que decide, por encima de los padres, si un hijo con una enfermedad nace o no e incluso si vive (como la reciente noticia del bebé Charlie Gard, en paz descanse).

Así, en la primera parte de La Esperanza de Luminion quise hacer una especie de mezcla (salvando las distancias) entre las dos novelas, a la vez que un homenaje, y más de uno se ha dado cuenta, como se puede apreciar en este comentario que dejaron en las votaciones de Amazon:

 Comentario La Esperanza Luminion

Pues nada, en la próxima entrega concluiré con la última entrega de Cómo Nació Universo Luminion.

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